sábado, 10 de febrero de 2007

De transportista a santo, pasando por corsario

He estado leyendo un artículo publicado en Itsas memoria, una publicación del Untzi Museoa de San Sebastián.
El artículo, de Maria Teresa Ferrer i Mallol, se titula Corsarios vascos en el Mediterráneo medieval (siglos XIV-XV).
Y ahí aparece mencionado este hombre, que de transportista se convirtió en santo de la iglesia copta, pasando por corsario... Una interesante travesía.
El más famoso de los corsarios vascos fue, sin duda, Pedro de Larraondo, conocido como Pedro de La Randa, de Bilbao, que navegó primero como transportista para pasar a ejercer el corso desde 1405 como mínimo, alargando su actividad hasta 1411, una larga carrera para un corsario; eligió a los catalanes como a enemigos y se refugió en la isla de Lesbos -conocida como Mitilene o Metellí en la Edad Media- en el Egeo. Consiguió el dudoso honor de obligar a Barcelona a reunir una flota para hacer cesar sus acciones, en 1409; pero la flota no pudo encontrarle y fue un grupo de naves mercantiles catalanas las que consiguieron reducirle, en una batalla naval en el interior del puerto de Alejandría, narrada por la crónica genovesa de Giovanni Stella. Terminó como mercenario cristiano del sultán de Egipto y fue ejecutado como consecuencia de un cambio político; según la tradición, recogida por el veneciano Emmanuele Piloti y por el castellano Pero Tafur, la causa de su ejecución fue su negativa a renegar de su religión, por lo que fue venerado como santo por los cristianos de Egipto, según cuenta este último autor.
Hay más información en este otro artículo, de la misma autora, pero específicamente dedicado a las aventuras de Pedro de Larraondo.

No hay comentarios.: