lunes, 22 de enero de 2007

El chico éste

Leo en el web-magazine de Loyola Media (nº 25) una entrevista con Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz, hecha por Felipe M. Retamal. Una de las preguntas:
¿Qué significa vender emociones?
Siempre he dicho que lo importante no es lo que nosotros hacemos. En la cocina tenemos maquinaria que hace maravillas, en algunos casos prototipos prácticamente únicos en el mundo que, para mí, son de ciencia ficción pero, toda esa técnica tiene que materializarse en algo terriblemente sencillo. La gente no tiene que enfrentarse a algo tan complejo que lo[sic] desoriente. Suelo decir que tiene que darse el cruce de tres naturalezas, la del entorno en la que estamos presente, la del cocinero -por eso hacemos cocina de autor- y, la tercera y más importante, la naturaleza del comensal que tiene que sufrir una experiencia. Intentamos explicar a la gente que lo extraordinario es lo que ocurre a partir de nuestro trabajo. Algo que también peude ocurrir a través de una comida, un cuadro o una reflexión. Yo a mi gente le digo que esto noes un lugar en el que vendemos comida, esto es un espacio en el que vendemos emociones a través de la comida. Esta premisa cambia todo el proceso. Nosotros no hacemos un servicio convencional. ¿Que vienen 10 mesas? Pues nosotros preparamos 10 servicios porque cada mesa, por el espacio que hay y su iluminación, es como una isla donde van a ocurrir cosas distintas a la mesa de al lado. Incluso la personalización, que es un factor de innovación, tiene que ser lo más ajustada posible a lo que esa persona va a necesitar para poner en valor esas emociones.

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