Los móviles crean un espacio privado en el área pública. De hecho, dentro de este espacio es frecuente que nos perdamos algo de lo que está pasando en el área publica y que pudiera habernos interesado. Cosas que habría visto si no caminara mandando SMS, MMS o hablando... Ahora las personas hablan por móvil en voz alta en espacios públicos sobre cosas que nunca dirían durante el almuerzo en caso de que alguien escuchara detrás de las puertas. De alguna manera, olvidan que están en áreas públicas, están tan concentrados en hablar a la otra persona que pierden la conciencia de su presencia física para enfocarse en su "presencia móvil". Es fácil percibir este cambio observando los ojos de los que hablan, existen variaciones: "el barrido" y "la fijación". En "el barrido", los ojos se mueven mucho, generando un contacto fugaz con personas de la vecindad, como si buscaran la cara ausente de la persona con quien está hablando. En "la fijación", los ojos enfocan un solo punto, o miran fijamente en la distancia, como en un esfuerzo por conjurar la presencia del que sólo pueden oír. La privatización del espacio público ya empezó con la invención de la imprenta. En el siglo XVI en los viajes en carrozas ya había personas que se quejaban de que era imposible mantener una conversación con la gente que tenía la mala educación de leer un libro ...Y el artículo, de Stéphane Cerf, gerente de la empresa Hybrid Advertising (o, como dicen las últimas noticias, director para Europa del Sur de Satyam), tiene su interés. Aquí está.
jueves, 11 de enero de 2007
Movilidad móvil
No soy yo mucho de móvil. Ni, puestos a ello, de teléfono. Pero me acabo de encontrar una frase, de hace dos años, que me ha parecido interesante. Por eso, claro, la copiopego aquí:
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