No confundamos equipamiento cultural con servicio cultural. Un equipamiento es el contendor de un servicio o de poliservicios para un público ciudadano o polipúblicos. En un equipamiento de servicio/servicios debe trabajarse a lo Borges: entre la memoria y el olvido, o sea entre la tradición de marca que el equipamiento imprime al servicio y la constante adaptación al presente/futuro de la ciudad para que los ciudadanos continuamente transformen y se reapropien de su civilidad cultural.
Un servicio, además de bueno, debe ser inteligente: ha de mostrar, en el usuario y la ciudadanía, que es un servicio para la satisfacción de necesidades culturales, reales, con comunicación.
El resultado de todos los servicios culturales públicos es: ciudadanos más creativos en una ciudad más creadora. Y no es poco.
La mayoría de los trabajadores de los servicios culturales públicos están porque han ganado oposiciones, porque les interesa el arte, porque la cultura es algo grande para ellos… Pero pocos están porque quieren desarrollar sus capacidades de trabajo para satisfacer las necesidades culturales de los ciudadanos. Sólo éstos sirven.
Los servicios culturales sólo serán excelentes si en los equipos de producción hay creativos: personas que son capaces de procesar pensamientos incongruentes, capaces de reimaginar lo ordinario y lo cotidiano y convertirlo en extraordinario. Gente que, en el acto creativo de la concepción del servicio, tenga una especial concepción de la ciudad, del mundo y la vida. Gente que combina racionalidad e irracionalidad. Gente lúcida, rápida, flexible, con habilidades para combinar ideas y diferentes categorías de información para formar nuevas conexiones. Gente con pensamiento divergente que indaga en distintas direcciones, que rechaza las respuestas comúnmente aceptadas, en busca de alternativas. Los equipos culturales necesitan en sus equipos, un Lord Byron, del que decía su tutor de Cambridge que era un joven de pasiones tumultuosas. Porque son siempre una salva de futuro.
Cuando un servicio cultural propone celebrar una fiesta, propone celebrar la felicidad del vivir conjuntamente, en la ciudad. No propone celebrar la imposición del consumir individualmente.
Una inmensa mayoría de los centros o equipamientos para la cultura de los ciudadanos y las ciudades –museos, centros cívicos, bibliotecas, salas de conciertos, teatros, salas de exposiciones, centros culturales…- sólo sobreviven. El problema que arrastran es que jamás tuvieron alma o que ésta emigró con el tiempo. El problema es que no hay un equipo de servicios culturales, con un gestor directivo al frente, que piense y parta de las necesidades culturales del entorno. Y que desde ellas cree y facilite servicios culturales. Elemental.
martes, 30 de enero de 2007
Toni Puig al habla (y 7)
Para no aburrir, acabo aquí con las citas de Toni Puig:
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